Antiguas teorias sobre el universo

Teorías sobre el origen del universo

El desvanecimiento de esa última estrella sólo será el comienzo de una época oscura e infinitamente larga. Toda la materia acabará siendo consumida por monstruosos agujeros negros, que a su vez se evaporarán en los más tenues destellos de luz. El espacio se expandirá cada vez más hacia el exterior hasta que incluso esa tenue luz se vuelva demasiado dispersa para interactuar. La actividad cesará, ¿o no? Por extraño que parezca, algunos cosmólogos creen que un universo vacío, frío y oscuro como el que se encuentra en nuestro futuro lejano podría haber sido el origen de nuestro propio Big Bang.

Puede ayudar a entender el estado denso y caliente como producido a partir del estado vacío y frío de alguna manera no causal. Tal vez deberíamos decir que el estado denso caliente emerge de, o se fundamenta en, o se realiza por el estado vacío frío. Se trata de ideas claramente metafísicas que los filósofos de la ciencia han explorado ampliamente, especialmente en el contexto de la gravedad cuántica, donde la causa y el efecto ordinarios parecen romperse. En los límites de nuestro conocimiento, la física y la filosofía se vuelven difíciles de separar.

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¿Fue realmente el Big Bang el principio del tiempo? ¿O el universo ya existía antes? Esta pregunta parecía casi blasfema hace sólo una década. La mayoría de los cosmólogos insistían en que simplemente no tenía sentido, que contemplar un tiempo anterior al big bang era como pedir indicaciones para llegar a un lugar al norte del Polo Norte. Pero los avances de la física teórica, especialmente el auge de la teoría de cuerdas, han cambiado su perspectiva. El universo anterior al Big Bang se ha convertido en la última frontera de la cosmología.

La nueva disposición a considerar lo que podría haber sucedido antes del bang es la última oscilación de un péndulo intelectual que ha oscilado de un lado a otro durante milenios. De una forma u otra, la cuestión del principio último ha ocupado a filósofos y teólogos de casi todas las culturas. Está entrelazado con un gran conjunto de preocupaciones, una de las cuales está resumida en una pintura de 1897 de Paul Gauguin: ¿D’ou venons-nous? ¿Qué somos? ¿Ou allons-nous? ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Hacia dónde vamos? La pieza representa el ciclo del nacimiento, la vida y la muerte -el origen, la identidad y el destino de cada individuo- y estas preocupaciones personales se conectan directamente con las cósmicas. Podemos rastrear nuestro linaje a través de las generaciones, hasta nuestros ancestros animales, hasta las primeras formas de vida y protolife, hasta los elementos sintetizados en el universo primordial, hasta la energía amorfa depositada en el espacio antes de eso. ¿Se extiende nuestro árbol genealógico eternamente hacia atrás? ¿O sus raíces se acaban? ¿Es el cosmos tan impermanente como nosotros?

George gamow

Los primeros filósofos creían que el Universo estaba formado por cinco “elementos”: Tierra, Aire, Fuego, Agua y la misteriosa Quintaesencia (también conocida como éter). Nuestra comprensión de la física ha avanzado mucho desde entonces, ya que ahora sabemos que el Universo está formado por una multiplicidad de partículas subatómicas unidas por cuatro fuerzas fundamentales, que son la fuerza fuerte, la fuerza débil, la fuerza electromagnética y la fuerza de gravitación.

Uno de los primeros modelos cosmológicos fue el modelo geocéntrico desarrollado por el astrónomo griego Ptolomeo. El modelo de Ptolomeo del Universo situaba la Tierra en el centro con el sol y los planetas situados en esferas de cristal concéntricas que rodeaban la Tierra. Estas esferas giraban, haciendo que el sol y los planetas parecieran salir y ponerse. Las estrellas estaban fijas en una esfera exterior estacionaria. Durante la Edad Media, este modelo fue ampliamente aceptado en Europa, porque la ubicación central de la Tierra reafirmaba la importancia del hombre.

En la década de 1400, los científicos empezaron a cuestionar el modelo de Ptolomeo. En su libro Sobre las revoluciones de las esferas celestes, el canónigo eclesiástico y astrónomo Nicolás Copérnico propuso un modelo heliocéntrico que situaba al Sol, en lugar de la Tierra, en el centro del sistema solar. El modelo de Copérnico sería posteriormente defendido por el famoso científico Galileo Galilei.

Jim Peebles

Saltar al contenido principalArchivo digital y cuatrienalSuscribirseArchivo digital y cuatrienalSuscribirseEl CÚSCULO DE LA GALAXIA es representativo de cómo era el universo cuando tenía el 60 por ciento de su edad actual. El telescopio espacial Hubble captó la imagen enfocando el cúmulo mientras completaba 10 órbitas. Esta imagen es una de las exposiciones más largas y claras jamás producidas. Varias parejas de galaxias parecen estar atrapadas en el campo gravitatorio de la otra. Este tipo de interacciones son poco frecuentes en los cúmulos cercanos y son una prueba de que el universo está evolucionando. Anuncio

Nota del editor (10/8/19): El cosmólogo James Peebles ganó el Premio Nobel de Física 2019 por sus contribuciones a las teorías sobre cómo comenzó y evolucionó nuestro universo. Describe estas ideas en este artículo, que coescribió para Scientific American en 1994.

En un instante determinado, hace aproximadamente 15.000 millones de años, toda la materia y la energía que podemos observar, concentradas en una región más pequeña que una moneda de diez centavos, comenzaron a expandirse y a enfriarse a un ritmo increíblemente rápido. Cuando la temperatura descendió a 100 millones de veces la del núcleo del sol, las fuerzas de la naturaleza asumieron sus propiedades actuales y las partículas elementales conocidas como quarks vagaban libremente en un mar de energía. Cuando el universo se había expandido 1.000 veces más, toda la materia que podemos medir llenaba una región del tamaño del sistema solar.