Art 29 declaracion universal derechos humanos

Artículo 2 de la directiva europea

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es un documento internacional adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas que consagra los derechos y libertades de todos los seres humanos. Redactada por un comité de la ONU presidido por Eleanor Roosevelt, fue aceptada por la Asamblea General como Resolución 217 durante su tercera sesión, el 10 de diciembre de 1948, en el Palacio de Chaillot de París (Francia)[1] De los 58 miembros de las Naciones Unidas en aquel momento, 48 votaron a favor, ninguno en contra, ocho se abstuvieron y dos no votaron[2].

Durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados -conocidos formalmente como las Naciones Unidas- adoptaron como objetivos básicos de guerra las Cuatro Libertades: libertad de expresión, libertad de religión, libertad del miedo y libertad de la miseria. [17][18] Hacia el final de la guerra, se debatió, redactó y ratificó la Carta de las Naciones Unidas para reafirmar “la fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana” y comprometer a todos los Estados miembros a promover “el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos”. [19] Cuando las atrocidades cometidas por la Alemania nazi se hicieron plenamente evidentes después de la guerra, el consenso en la comunidad mundial fue que la Carta de la ONU no definía suficientemente los derechos a los que se refería[20][21] Se consideró necesario crear una declaración universal que especificara los derechos de las personas para hacer efectivas las disposiciones de la Carta sobre los derechos humanos[22].

Resumen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Los traumáticos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial pusieron de manifiesto que los derechos humanos no siempre son respetados universalmente. El exterminio de casi 17 millones de personas durante el Holocausto, incluidos 6 millones de judíos, horrorizó al mundo entero. Después de la guerra, los gobiernos de todo el mundo hicieron un esfuerzo concertado para fomentar la paz internacional y prevenir los conflictos. El resultado fue la creación de las Naciones Unidas en junio de 1945.

En 1948, los representantes de los 50 Estados miembros de las Naciones Unidas se reunieron bajo la dirección de Eleanor Roosevelt (Primera Dama de los Estados Unidos 1933-1945) para elaborar una lista de todos los derechos humanos de los que deberían disfrutar todas las personas del mundo.

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas anunció la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH): 30 derechos y libertades que nos pertenecen a todos. Siete décadas después, los derechos que incluían siguen siendo la base de toda la legislación internacional sobre derechos humanos.

Eleanor Roosevelt estuvo muy implicada en la defensa de los derechos civiles y el activismo social. Fue nombrada presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que redactó la DUDH. En el décimo aniversario de la DUDH, Eleanor pronunció un discurso en las Naciones Unidas titulado “¿Dónde empiezan los derechos humanos?”. Parte de su discurso se ha hecho famoso por captar la razón por la que los derechos humanos son para cada uno de nosotros, en todas las partes de nuestra vida cotidiana:

Artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

2Sin embargo, la idea de que la limitación de los derechos puede justificarse basándose en “la moral, el orden público y el bienestar general” nos parece problemática. Es demasiado general. Si se considera que la “moralidad” son las costumbres y los hábitos de una sociedad concreta, la DUDH fracasará en su propósito central de crear un entendimiento común de los derechos humanos y de las circunstancias en las que es apropiado limitar estos derechos. (Si por “moral” se entienden los principios de un código moral universal correcto, por el contrario, hay pocas esperanzas de llegar a un acuerdo en cuanto a su contenido). Y la referencia al “bienestar general” como motivo de limitación parece socavar la idea moderna de que los derechos están por encima de las consideraciones utilitarias. Al fin y al cabo, el mero hecho de que la denegación de un derecho aumente marginalmente la renta nacional no proporciona ninguna base para dicha denegación. Somos conscientes de que existen serias dificultades para definir claramente qué bases para limitar un derecho, más allá de un conflicto con otros derechos, son permisibles. La mejor manera de avanzar sería desarrollar entendimientos compartidos sobre qué razones no son justificaciones suficientes para tales limitaciones.

Artículo 10 de la directiva europea

Los derechos económicos, sociales y culturales se recogen en los artículos 22 a 27, y son derechos a los que toda persona tiene derecho “como miembro de la sociedad”. “[El artículo 22] caracteriza estos derechos como indispensables para la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad, e indica que deben realizarse “mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional”. Al mismo tiempo, señala las limitaciones de su realización, cuyo alcance depende de los recursos de cada Estado”.

Toda persona tiene derecho al trabajo, a condiciones justas de trabajo, a la protección contra el desempleo, a igual salario por igual trabajo, a una remuneración suficiente que le asegure una existencia digna a él y a su familia, y el derecho a afiliarse a un sindicato.