Artículo 25 de la declaración universal de derechos humanos

Artículo 25 violaciones de los derechos humanos

1La globalización ha cambiado los términos de la interacción en la vida mundial y ha creado espacio tanto para extensiones implícitas como para adiciones explícitas al contenido de la doctrina de los derechos humanos. Recordamos que desde 1948 ha habido muchas otras convenciones sustantivas de derechos humanos que han abordado algunas de las cuestiones que identificamos, como los derechos de las mujeres, los derechos de los niños y los derechos de los discapacitados. No obstante, es importante reconocer una serie de derechos que, en nuestra opinión, han quedado más claros después de 70 años y necesitan más énfasis del que recibieron en la Declaración. Algunos de estos derechos se mencionan en la DUDH, como los derechos de las mujeres, pero queremos sugerir que el lenguaje podría haber sido más vívido a la luz de lo que ahora sabemos. Otros derechos, como los relacionados con la orientación sexual, no se abordan expresamente en absoluto en el documento, y suponen un cambio de conciencia y preocupación desde que se adoptó la DUDH. Pero es discutible que incluso éstos puedan entenderse como una elaboración de los derechos a la libertad o la autonomía personal que, de hecho, se afirman claramente en la Declaración.

Los derechos humanos de la ONU

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es un documento internacional adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas que consagra los derechos y libertades de todos los seres humanos. Redactada por un comité de la ONU presidido por Eleanor Roosevelt, fue aceptada por la Asamblea General como Resolución 217 durante su tercera sesión, el 10 de diciembre de 1948, en el Palacio de Chaillot de París (Francia)[1] De los 58 miembros de las Naciones Unidas en aquel momento, 48 votaron a favor, ninguno en contra, ocho se abstuvieron y dos no votaron[2].

Durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados -conocidos formalmente como las Naciones Unidas- adoptaron como objetivos básicos de guerra las Cuatro Libertades: libertad de expresión, libertad de religión, libertad del miedo y libertad de la miseria. [17][18] Hacia el final de la guerra, se debatió, redactó y ratificó la Carta de las Naciones Unidas para reafirmar “la fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana” y comprometer a todos los Estados miembros a promover “el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos”. [19] Cuando las atrocidades cometidas por la Alemania nazi se hicieron plenamente evidentes después de la guerra, el consenso en la comunidad mundial fue que la Carta de la ONU no definía suficientemente los derechos a los que se refería[20][21] Se consideró necesario crear una declaración universal que especificara los derechos de las personas para hacer efectivas las disposiciones de la Carta sobre los derechos humanos[22].

Consejo de Derechos Humanos de la ONU

La siguiente ponencia fue presentada para un evento paralelo en el 17º Congreso de la Red de Renta Básica de la Tierra (BIEN), celebrado en Portugal del 25 al 27 de septiembre de 2017. Escrito por Victoria Gater y Sonja Scherndl.

El tema de nuestra presentación es específicamente sobre las perspectivas para lograr una Renta Básica como un derecho fundamental para todas las personas en todas las naciones. Por lo tanto, nuestro enfoque es desde una perspectiva global, en relación a cómo podemos abordar las crisis profundamente complejas e interrelacionadas enumeradas anteriormente, todas ellas causadas esencialmente por la injusticia estructural incorporada a nuestros sistemas económicos. Vamos a hablar de cómo tenemos que cambiar nuestra forma de ver el mundo, tanto a nivel individual como colectivo, y de cómo necesitaremos un compromiso y una participación cívica masivos para realizar los cambios que necesitamos en el mundo. Nuestros gobiernos nos han fallado una y otra vez, todas las crisis mencionadas se agravan en general, así que cualquier solución duradera tiene que venir de todos nosotros, los hombres y mujeres de buena voluntad de a pie. No vemos ninguna alternativa.

Derecho internacional de los derechos humanos

Los traumáticos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial pusieron de manifiesto que los derechos humanos no siempre se respetan universalmente. El exterminio de casi 17 millones de personas durante el Holocausto, incluidos 6 millones de judíos, horrorizó al mundo entero. Después de la guerra, los gobiernos de todo el mundo hicieron un esfuerzo concertado para fomentar la paz internacional y prevenir los conflictos. El resultado fue la creación de las Naciones Unidas en junio de 1945.

En 1948, los representantes de los 50 Estados miembros de las Naciones Unidas se reunieron bajo la dirección de Eleanor Roosevelt (Primera Dama de los Estados Unidos 1933-1945) para elaborar una lista de todos los derechos humanos de los que deberían disfrutar todas las personas del mundo.

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas anunció la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH): 30 derechos y libertades que nos pertenecen a todos. Siete décadas después, los derechos que incluían siguen siendo la base de toda la legislación internacional sobre derechos humanos.

Eleanor Roosevelt estuvo muy implicada en la defensa de los derechos civiles y el activismo social. Fue nombrada presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que redactó la DUDH. En el décimo aniversario de la DUDH, Eleanor pronunció un discurso en las Naciones Unidas titulado “¿Dónde empiezan los derechos humanos?”. Parte de su discurso se ha hecho famoso por captar la razón por la que los derechos humanos son para cada uno de nosotros, en todas las partes de nuestra vida cotidiana: