Astronauta fachada universidad salamanca

La puerta de salamanca

Encontré la rana enseguida. El problema es que ya había visitado la tienda de la universidad, donde su ubicación era delatada, al menos parcialmente, por la multitud de postales de ranas que se vendían en ella. Por no hablar del hecho de que todos los turistas japoneses apuntaban en una dirección, lo que en cierto modo delataba el juego. No obstante, tengo la esperanza de que mi rápido descubrimiento, basado en deducciones derivadas de las pistas de las postales y la cuidadosa observación del comportamiento de los turistas, me lleve a tener algún tipo de suerte. O tal vez sólo enfatiza un punto que he dicho a menudo: uno crea su propia suerte en la vida. Pues bien, puede probarlo: he incluido una foto de la zona general de la rana (lo que le da una ventaja), a ver si la encuentra. Nunca se sabe la suerte que puede dar.

Intuyendo la posible rentabilidad de todo este alboroto de ranas, la catedral vecina no se ha dejado superar. En su igualmente compleja fachada, unos descarados renovadores han añadido recientemente un astronauta flotando entre el follaje barroco preexistente, así como una criatura mítica parecida a un lobo agarrando un cono de helado. Me encantan ambas adiciones, y me encanta el humor que han adoptado las autoridades de la catedral. ¿Se imaginan un intento similar por parte de los restauradores de un edificio antiguo en Inglaterra? English Heritage se les echaría encima con amenazas y protestas más rápido de lo que se derrite un helado. El único problema es que los trozos de arenisca renovados se detectan con bastante rapidez, por lo que encontrar a esta pareja de descarados entre las piedras más antiguas y erosionadas puede hacerse con cierta facilidad. Sin embargo, esto no les resta encanto y, a diferencia de la rana, son lo suficientemente grandes y no están tan desgastados como para poder apreciarlos.

Rana de Salamanca

Salamanca, además de ser una ciudad antigua conocida por sus bellos edificios y su universidad, tiene muchas joyas ocultas, entre ellas las misteriosas tallas de dos de sus edificios más conocidos.  Los estudiantes de la Universidad de Salamanca, la más antigua de España y la tercera del mundo, son recibidos con la vieja leyenda de la rana. Se presenta como un reto y un ritual, que los estudiantes deben ver la rana en la fachada de la Universidad, de lo contrario, no podrán graduarse como doctores. Esta superstición se mantiene hasta hoy y se ha convertido también en un ritual para los turistas en busca de buena suerte, si la avistan sin ayuda tendrán más suerte que echando una moneda en la Fuente de Trivi. Para encontrarla hay que dirigirse a la Puerta de Salamanca, la fachada de la Universidad. Es un diseño plateresco intrincadamente tallado en piedra. Sin embargo, le voy a dar una pista, no quisiera que nadie se fuera de allí sin su “buena suerte”: la rana se encuentra sentada sobre una calavera. Al parecer, tras los estudios realizados por el académico Benjamín García-Hernández, la calavera representaría al príncipe Juan de los Reyes Católicos que murió en 1497 justo antes de cumplir los 20 años a pesar de los interminables esfuerzos de los “médicos” por salvarle la vida. La rana representa al médico que lo trató, el doctor Parra, dando así a la rana su apodo de “Parrita”. Así que para ayudarte esto es lo que tienes que buscar…

Universidad de salamanca

En la fachada de la entrada norte de una catedral de 300 años de antigüedad en Salamanca, España, hay una figura tallada que recuerda notablemente a un astronauta moderno. La construcción de la catedral se inició en 1513 y se terminó en 1733.

Al instante, la mente se cuestiona lo que los ojos ven. Se nos ocurren teorías sobre antiguos alienígenas, viajes en el tiempo, el poder supernormal de la previsión y muchas otras ideas. Y, aunque el mundo actual sigue albergando muchos misterios, el misterio del Astronauta de la Catedral de Salamanca tiene una explicación mucho más realista.

Salamanca, en España, alberga dos catedrales. La “Catedral Vieja”, conocida simplemente como “Catedral Vieja”, que se construyó aproximadamente a mediados del siglo XII. Como tal, puede ser una de las catedrales más antiguas de Europa.

Es en la entrada de la Catedral Nueva donde aparece el astronauta, corriendo lateralmente, paralelo a la entrada. Está sentado sobre un tallo, con botas, casco y lo que parece ser un aparato de respiración en el pecho con tubos que se extienden hasta una mochila en la parte trasera del traje. Se agarra con la mano derecha a lo que parece ser una liana que actúa como una especie de arnés que le atraviesa la cintura. Su mano izquierda se agarra a una hoja cercana para apoyarse. Su rostro refleja una expresión de desconcierto.

Salamanca oculta

La Catedral Nueva es, junto con la Catedral Vieja, una de las dos catedrales de Salamanca, España. Fue construida entre los siglos XVI y XVIII en dos estilos: gótico tardío y barroco. Se empezó a construir en 1513 y la catedral se consagró en 1733. Fue encargada por Fernando V de Castilla. Fue declarada monumento nacional por real decreto en 1887[1].

Las grietas y las ventanas rotas que aún son visibles hoy en día son un recuerdo de los efectos devastadores del terremoto de Lisboa de 1755. Tras el terremoto, fue necesario reparar la cúpula y la base de la torre, que se reforzaron con un revestimiento de líneas de sillares, en forma de tronco de pirámide, que estropeó el perfil básico de la torre (esta torre es prácticamente gemela de la torre de la catedral de Segovia). El momento de esta catástrofe se conmemora con la tradición del “Mariquelo” el 31 de octubre, cuando cada año los vecinos suben a la cúpula en lo alto y tocan flautas y tambores.

Entre las tallas ornamentales de la fachada se encuentran las de un fauno comiendo un helado y la de un astronauta, añadidas durante las obras de restauración de 1992, cuando Jerónimo García, uno de los artistas responsables de la restauración, decidió añadir esta figura a la estructura para simbolizar el siglo XX[2][3].